Siento un fuerte dolor punzante en la cabeza, pero cuando intento tocarme, alguien me detiene.
—¡Luz! —escucho, mientras abro los ojos lentamente. Veo a Adam con varias vendas en las manos, lo que me asusta.
—¡Por Dios! ¿Qué te pasó? —siento el dolor de nuevo y me recuesto otra vez.
—Oye, tranquila, te diste un fuerte golpe.
—¿Qué pasó, Adam? —pregunto algo preocupada, ya que no recuerdo qué ocurrió ni por qué tengo este golpe.
—Amor, alguien colocó un explosivo en la fiesta —me tapo la boc