—¿Cómo hiciste para que Samanta firmara el divorcio así de fácil? —Adam se pone nervioso.
—Le tuve que dar una cantidad de dinero más una propiedad.
—¿Qué? ¡Esa m*****a! Siempre supe que esa mujer era una interesada —digo molesta, pero él sonríe.
—No importa, amor. Yo daría todo lo que tengo con tal de tenerlos a ustedes —dice mientras posa su mano en mi vientre y comienza a acariciarlo, haciendo que millones de descargas recorran mi cuerpo. Sin pensarlo, me monto encima de él y lo beso con p