Adam
Al ver a mi pequeña desesperada, buscando algo que le quite esa ansiedad que producen las drogas, sentí como mi corazón se estrujaba. Tenía que ayudarla, pero no sabía cómo.
Llamé a mi mejor amigo, él sabrá darme un buen consejo.
-Hola, Tomás, ¿cómo estás?
-¡Hey, amigo! Bien, ¿y tú? ¿A qué debo el honor de tu llamada? – suspiró algo agotado.
-Necesito un consejo, Tomás.
-¿Pasó algo con Luz?
-Amigo, Luz está presentando el síndrome de abstinencia, tú sabes lo que eso significa.
-Vaya, ¿así d