capitulo 5

Después de estar toda la mañana acostada en la cama, como ya me siento mejor, decido meterme a la ducha y darme un baño largo. A la media hora, salgo y me coloco una falda y una blusa.

Cuando voy a salir, el gorila me detiene.

-No la puedo dejar salir, señorita Jones.

-¿Y por qué no puedo salir? -digo seria.

-Órdenes del señor Giordano -ese hijo de puta piensa dejarme aquí todo el puto día, pues bueno, vamos a ver quién gana.

-Mira, perdón, ¿cuál es tu nombre?

-Zeus.

-Ok, mira Zeus, voy a salir quieras o no quieras, así que no me obligues a utilizar la fuerza -parece que le dio gracia mi comentario, ya que se le alcanza a levantar un poco los labios.

-Lo siento, señorita, pero no puede pasar -miro hacia el techo y suelto un suspiro.

-Bueno, Zeus, que consté que yo te lo advertí -este frunce el ceño y, en un rápido movimiento, le doy una patada en sus partes íntimas, haciéndolo doblar de dolor-. Te lo dije, Zeus

salgo corriendo de la habitación y tomo el ascensor para irme a dar una vuelta. Si Dante pensaba que me iba a quedar en esa habitación, pues está muy equivocado. Salgo del hotel con una sonrisa triunfante y comienzo a hacer un recorrido por toda Venecia, ya que no había tenido la oportunidad de hacerlo. Después de un rato, decido regresar al hotel, pero voy por un café al restaurante que hay.

-Hola, ¿me puedes dar un capuchino de vainilla?

-Claro, señorita -comienzo a mirar todo el lugar hasta que un hombre se sienta al lado mío.

-Mesero, ¿me puede dar un café doble? -este se voltea y me regala una sonrisa.

-Hace mucho que no veía a una mujer tan hermosa -cuando dice eso, siento cómo mis mejillas se ponen coloradas, ya que el hombre es bastante lindo, aunque no tan lindo como Dante... por dios, Valerie, ¿qué dices?

-¿Cómo te llamas?

-Valerie Jones -extiendo mi mano y él la besa.

-Un placer, Valerie, soy Arturo De Rosa -casi me muero de la risa por su apellido, pero me la trago porque sería una falta de respeto-. Bueno, ¿y qué te trae a Venecia?

-Vengo por negocios con mi jefe.

-Oh, ya veo. ¿Y quién es tu jefe?

-Dante Giordano -cuando digo su nombre, veo cómo Arturo se pone serio- ¿Pasa algo, señor De Rosa? -cuando él dice eso, cambia la cara y me vuelve a sonreír.

-Dime, Arturo, ¿pasa que Dante y yo no tenemos muy buena relación, que digamos?

-Oh, ya veo -el mesero llega con nuestras bebidas y comenzamos a conversar un rato de nuestras vidas. Al parecer, el hombre es empresario y tiene 28 años. Cuando ya es hora de partir, esta toma mi mano.

-¿Puedo invitarte a comer esta noche? -Dante me matará, pero él no es mi dueño.

-Claro, me encantaría.

-Nos vemos en la recepción a las 8 pm.

-Dale -este me da un beso en la mejilla, lo que me hace sonrojar, y luego me voy a la habitación. Pero al llegar, me encuentro una gran sorpresa: Dante está gritando por todos lados y la habitación está destruida.

-Por dios, ¿qué pasó aquí? -digo algo alterada, y cuando él me ve, corre hacia donde estoy, estampándome contra la pared.

-¿DÓNDE MIERDAS ESTABAS? -dios, sí que está enojado.

-Oye, Dante, suéltame, que me lastimas -trato de moverme, pero este aprieta más fuerte.

-Responde, Valerie.

-Estaba dando una vuelta, ya que tú ya te fuiste.

-Di la orden de que no salieras, ¿y lo que haces? ¡Golpear a uno de mis hombres!

-No puedes retenerme como si fuera tu prisionera.

-Claro que puedo, nena -acaricia mi mejilla y luego da besos en ella-. Tú eres mía -me susurra al oído, así que saco fuerzas de donde no las tengo y lo empujo.

-Vete al diablo, Dante -me encierro en el baño y escucho sus golpes, pero no salgo. Al rato, salgo y veo que no hay nadie, así que aprovecho y me arreglo para la cena con Arturo.

Noto que no hay nadie a mi alrededor, así que corro hacia la puerta para que nadie me detenga. Cuando llego a la recepción, me encuentro a Arturo vestido con un perfecto traje gris.

-Hola - digo tímida. Él se voltea y al verme, me sonríe.

-Estás bellísima.

-Gracias, tú también te ves muy bien.

-¿Nos vamos?

-Claro.

Llegamos al restaurante y pedimos nuestra comida.

-Bueno, Val, cuéntame de tu familia - dice él. Siento cómo mi cara se descompone, ya que no quiero hablar de eso.

-Arturo, no te ofendas, pero odio hablar de mi familia.

-Tranquila, no hay problema. Entonces, ¿tienes novio?

-No, Arturo.

-Perfecto, ahora puedo conquistarte - dice, y siento cómo mis mejillas se tornan coloradas, ya que nunca esperé que este hombre fuera tan directo.

-Eres demasiado directo.

-Me gusta serlo, no me ando con rodeos.

-Bueno, eso es algo bueno.

Tomamos vino y seguimos hablando, pero a la media hora volteo hacia la entrada y cuando veo quién entra, siento cómo el vino se me estanca, haciéndome toser.

-Oye, Val, ¿estás bien? - Arturo da golpecitos en mi espalda, pero yo no dejo de ver la entrada. En ella está Dante con una mujer bastante atractiva, ambos están cogidos de la mano y ella le sonríe de forma coqueta. No sé por qué siento una opresión en el pecho.

-Arturo, ¿nos podemos ir ya?

-¿Por qué? ¿Qué pasa? - Cuando se da cuenta, veo cómo sus manos se convierten en puños. - ¿Qué hace ese imbécil aquí? - Cuando intenta levantarse, yo lo tomo del brazo.

-Arturo, no armes un escándalo, solo vámonos. Recuerda que es mi jefe y necesito el trabajo.

-Yo puedo darte trabajo - quisiera, pero recuerdo las palabras de Dante diciendo que estoy en sus manos y desecho esa idea.

-No, ahí estoy bien, pero no quiero problemas. En serio, vámonos.

-¿Y por qué nos vamos a ir? Tú no estás en horario laboral. - Dios, ¿cómo le digo? Bueno, tal vez él me pueda ayudar.

-Arturo, necesito que me ayudes. Dante es...

- QUE MIERDAS HACES AQUI CON EL ?!!!

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