Acabamos de bajar del jet y ahora nos encontramos en Italia, ambos con el corazón destrozado, pero sé que Dante lo está mucho más. Primero pasaremos a casa para cambiarnos y luego iremos a la funeraria para velar a su madre como debe ser.
"- ¿Cariño, estás bien? - preguntó preocupada.
- No, Val, todo esto es culpa mía. Mataron a mi madre, no supe protegerla bien.
- ¿Qué dices, amor? No es tu culpa, hiciste todo lo que estuvo en tus manos. No te sientas así, cariño.
- Es que es imposible que