Dos meses después
- Vamos, cariño, tú puedes – Dante me alienta mientras doy varios pasos con mi bastón.
- Mira cómo voy de rápido – le digo animada, ya que después de tanto tiempo de caminar raro ahora camino mucho mejor.
- Eso, cariño, vas excelente – Dante camina a mi lado por si me caigo, él siempre cuidando de mí. – Ya estás cerca, vamos nena – doy otros pasos más hasta que llego al punto donde acordamos.
- ¡Sí! ¡Llegué, mi amor! – como una loca, me tiro encima de él y este me recibe da