DANTE
Entro con Val en brazos pidiendo ayuda en el hospital. La herida me duele un poco y me siento mareado, pero mi pequeña es lo primero. Las enfermeras me pasan una camilla y ahí la acuestan. En ese momento me doy cuenta de que mi camisa está llena de sangre, supongo que es mía y también de Valerie.
- Señor, hay que atenderle esa herida – dice Lucas.
- Necesito saber que ella está bien.
- Señor, está sangrando mucho y si se desangra ya no podrá saber cómo está ella. Deje que un médico lo