Gianluca.
Mi mente iba y venía, veía flashes de un sueño recurrente, sentía una boca posada sobre la mía, una boca suave, llena, que se movía con la mía como si fuesen una sola.
La lengua era tibia, y envolvía mi lengua protegiéndola.
Abrí los ojos despacio, con la luz cegadora que se filtraba por las cortinas, haciendo que quisiera cerrarlos de nuevo, pestañee varias veces hasta poder enfocar bien mi visión. Al intentar levantarme sentía que el mundo entero se movía bajo mis pies, volví a a