63. Hasta nunca
Kalos
—¡Al fin lo he logrado! Solo quedan unos minutos para que perezcas.
El pobre cachorro de Krom, más débil que un conejo herido, ya está al borde del colapso, ja, ja, ja, ja, ja, ja; se creyeron mejores que yo y ahora, llega mi venganza.
Siento mi cuerpo cada vez más lleno de energía, mis brazos y piernas comienzan a tomar forma; ya me parezco más a mi antiguo yo.
Mi fuerza también va en aumento,mientras gozo de la caída de Krom, aún no entiendo cómo ese infeliz se quedó con mis poderes, él