50. Realidad
Florence
Encerrada, me trataron como un animal rabioso, me dejaron sin comida y en la oscuridad; solo dos sombras se distinguían en las penumbras.
No sé cuánto tiempo llevo aquí, y lo único que me duele es el alma y el corazón; mi pobre Kamil, cuánto hemos sufrido por no poder defender nuestro amor.
Con su bello rostro en mi mente, me dejó vencer por el sueño; de repente, los cantos lejanos de mis hermanas me despiertan, apenas son susurros que se hacen más cercanos.
Una pequeña luz brota de mi