ARTEMISA
Devoro una manzana mientras observo sentada en un banquillo destartalado el cuerpo del hombre que llevo un poco más de un día cuidando por orden de mi hermana que partió ayer con información que requería.
He hecho un poco de ejercicio porque el encierro está volviéndome loca, estas cuatro paredes infernales están acabando con mi cordura y la mujer que solía ser, soy una mujer que goza de la libertad, de no sentirse atada ni gobernada por nadie, soy imparable e incontrolable, solo qui