ANDROMACA
—Duele—lloro y me remuevo intentando huir de sus arremetidas constantes donde extrañamente mojo mas y no solo con la intensidad de sus golpes, con la mirada cargada de lujuria que lo toma verme llorar y sufrir.
Golpea y hunde sus dedos, golpea, golpea y toca mi clítoris, dos, tres cuatro golpes mas donde calma el ardor y la tortura acariciando mi sexo que me deja en ridículo, mis palabras no son acordes a la humedad que emano con la brusquedad de Stavros.
—Para por pavor—suplico en me