Fernando sostuvo a Isabella con cuidado hasta ayudarla a sentarse en uno de los bancos del jardín. Su madre corrió por un vaso de agua mientras intentaba controlar la angustia que comenzaba a apoderarse de todos.
Isabella respiraba con dificultad.
El intenso dolor de cabeza iba disminuyendo poco a poco, pero la impresión que había dejado aquel recuerdo seguía reflejada en su rostro.
—Tranquila, hija —dijo su madre mientras le acariciaba el cabello—. No hagas ningún esfuerzo.
Fernando se arrodil