La noche cayó sobre la ciudad con un silencio inquietante.
En la habitación del hospital, Isabella dormía profundamente después de una jornada agotadora. Las terapias físicas y neurológicas comenzaban a dar resultados, pero también exigían un gran esfuerzo de su cuerpo.
Su madre permanecía sentada junto a la ventana, observando a su hija con una mezcla de alegría y preocupación.
Después de tantos meses de sufrimiento, verla descansar con tranquilidad era un regalo que jamás imaginó volver a ten