La enfermera Luci frunció el ceño y miró a Verónica con cautela.
—¿De qué paciente estás hablando?
—Se llama Isabella. Está en cuidados
intensivos, en la habitación 301 —respondió Verónica en voz baja.
Luci abrió los ojos con sorpresa.
—¿La paciente que está cuidando el señor Ávalot
Verónica asintió rápidamente.
—Sí, pero no hay problema. Yo soy su esposa y necesito que ella no despierte todavía. Dime cuánto cuesta tu trabajo… y tu silencio.
La enfermera guardó silencio durante unos segundos a