Después de aquella conversación, la distancia entre Julián y Camila se hizo cada vez más evidente.
Aunque seguían viviendo bajo el mismo techo, parecían dos completos desconocidos.
Julián se marchaba temprano a la empresa y regresaba tarde a la mansión. Evitaba cualquier conversación que no fuera estrictamente necesaria y procuraba mantenerse alejado de Camila.
Por su parte, ella intentaba aparentar normalidad delante de los empleados y de su hijo, pero por dentro se sentía cada vez más desespe