Julián permanecía inmóvil, con las fotografías sobre la mesa. Sentía que el aire le faltaba.
Jamás imaginó que la mujer con la que había formado una familia y el amigo en quien más confiaba pudieran traicionar lo de aquella manera.
Camila observó las imágenes y comprendió que ya no podía seguir ocultando la verdad. Sin embargo, todavía no estaba dispuesta a confesarlo todo.
—Julián... puedo explicarlo.
Él soltó una amarga sonrisa.
—¿Explicarme qué? ¿Que me engañaste con mi mejor amigo? ¿O que