la noche me golpeó la cara cuando salí de prisión, las chicas y yo nos habíamos separado huyendo de la policía , estaba feliz de por fin tener un poco de libertad pero la emoción de estar afuera se desvanecía rápidamente, reemplazada por la fría realidad de mi situación, Había estado encerrada durante años, y ahora, en lugar de sentirme libre, me sentía perdida, Sabía que no podía quedarme en las calles; la policía y la traición que me había llevado a la cárcel seguía acechando en las sombras,