La tensión en la sala era palpable. Valeria se acercó un poco más, su mirada fija en mí.
_“Sabes, Clara, a veces la curiosidad puede ser peligrosa. Y hay personas que no dudarían en deshacerse de quien les estorbe,”_ dijo, su voz suave pero cargada de amenaza.
Sentí que el sudor comenzaba a recorrer mi frente. Sin embargo, no podía dejar que el miedo me dominara.
_“Solo quiero entender tu visión, Valeria. ¿Cuál es realmente el objetivo de este proyecto?”_ pregunté, intentando mantener la calma.