El aire se volvió pesado, vibrante, como si el mismo espacio estuviera drenándose de su coherencia. Las grietas en el suelo se expandieron a un ritmo alarmante, como si algo dentro de la tierra misma estuviera siendo despertado, algo que había estado durmiendo durante siglos. La mansión tembló, como si estuviera renegando de su propio ser, su estructura crujía bajo la presión de lo que estaba sucediendo. La realidad misma parecía colapsar alrededor de Valeria.
El portal era ahora un vacío puro,