Emma salió furiosa de la sala de juntas.
Escuchar cómo todos los inversionistas elogiaban el trabajo de Miranda había terminado por agotar su paciencia.
No la soportaba.
Desde hacía días planeaba hacer quedar mal a Miranda para que Alejandro la despidiera, pero todo le estaba saliendo al revés.
Mientras caminaba molesta por el pasillo, Luisa se acercó a ella con expresión seria.
—Te dije que dejaras los celos y aprendieras a trabajar con Miranda —comentó con calma—.
Ella no ha hecho