Capítulo 8: No Se Que Hacer.
Miranda se tomó tres respiraciones profundas antes de ponerse de pie. Acomodó los informes de licitación dentro de una carpeta de cuero negro y caminó hacia la imponente puerta de nogal del despacho presidencial. Sus tacones resonaban sobre el mármol como una cuenta regresiva. Golpeó dos veces con los nudillos, conteniendo el aliento.
—Adelante —retumbó la voz barítona de Alejandro desde el interior.
Miranda empujó la puerta y entró. El despacho era inmenso, decorado con un gusto exqui