Comienzo a recobrar la conciencia, cada músculo parece plomo, no tengo fuerzas ni para sostener mi conciencia, hay algo del sonido en el ambiente que me resulta reconfortante, el suave viento, el sonido de hojas moviéndose, grillos cantándole a la luna, abro los ojos, encontrándome en una habitación que no reconozco, frente a mi hay una cristal de piso a techo que regala una bellísima vista al bosque.
¿Dónde estoy?
De pronto me llega un sonido a mi espalda, me giro con brusquedad sentándome en