Alexis
El celular comienza a vibrar en mi mano, mientras el nombre “estrellita” alumbra la pantalla, la melodía del aparato encubre los quejidos de dolor del sujeto que tengo atado y amordazado en una silla. Ignoro su llamada, porque estoy enojado con ella, por las razones más irracionales e estúpidas del mundo, pero no puedo evitar sentirme irritado, que mientras más pienso la razón peor me pongo.
Pero todo parece indicar que Vanessa Whelan no acepta un no como respuesta, mucho menos que la i