No hace falta que termine la palabra, apenas la sílaba “s” escapa de mis labios siento que me penetra de una sola embestida, mis manos se cierran aferrándose a las sabanas mientras sus caderas se estrellan con mi trasero, escondo el rostro enrojecido en las sábanas, no queriendo que mis gemidos sean escuchados por el personal que trabaja aquí, estamos en casa ajena, por todos los cielos, no podemos ponernos salvajes aquí, pero eso parece que lo tiene sin cuidado a él, siento como su cuerpo se c