Vanessa
Jamás había entrado al edificio Byrne, tiene el mismo estilo de decoración que el complejo de departamentos en el que me encerró, por lo tanto al avanzar por el lugar no puedo evitar sentir una extraña opresión en el pecho y una ansiedad creciente que lucho por controlar. Mis cabeza grita que nos vayamos a casa y mis piernas están a nada de ceder ante esos pensamientos y regresar por donde llegamos, pero mi determinación me obliga a continuar avanzando al lado de él.
Meison va al teléf