Vanessa.
El elevador, no estoy loca, él lo escuchó yo lo escuché... Los guardias de seguridad no suben aquí, solo se puede tratar de una persona, Meison, maldición que inoportuno, miro al ladrón, tiene los ojos muy abiertos y mira a todos lados.
— Bajo la cama... ahora.
Le digo en voz baja, los pasos avanzan a mi habitación, el ladrón obedece y con agilidad y sin hacer ningún ruido se mete bajo la cama, los edredones son largos así que no hay manera que Meison lo vea, las probabilidades