Siento que se me corta la respiración, los latidos de mi corazón comienzan a ser más erráticos y desenfrenados, esto no puede estar pasando, ¿por qué a mí? Levanto la cabeza y miro el rostro del ladrón, tiene los ojos cerrados con fuerza además de una mueca de dolor, me imagino que caer de esa manera con todo tu peso más el extra de otro cuerpo debe doler, pero por el momento mi atención está en otro lugar muevo la cabeza, localizo mi toalla no muy lejos de donde estamos.
— ¿Estás bien?