—Esto es por la vergüenza que le hiciste pasar a mi marido —alce la voz
Rebeca me miró aturdida, con los ojos bien abiertos, y no alcancé a saber si iba a decir algo porque vino la segunda, otro golpe del otro lado, la cabeza se le fue hacia el lado contrario.
—Esto por malcriar a mis hijos —solté.