Vi cómo algo le cambiaba en la mirada, cómo se le encendía esa rabia que no sabe controlar.
—Por eso te mueres de miedo —rematé—, porque sabes que el día que él deje de mirarte, se te acaba el cuento de disque señora, y vuelves a ser solo la simple niñera que dormira no una habitacion matrimonial co