A Tadeo se le aceleró el corazón con esa frase. Al verla llorar le limpió las lágrimas con cuidado, luego sostuvo su rostro entre sus manos, y él no entendía cómo ella no lo notaba, pero la miraba con todo el amor del mundo.
—Te juro que no me voy a ir de tu lado otra vez.
Melanie sonrió de nuevo. S