Ella explotó….
—¡Es mentira! —gritó, echando el cuerpo hacia adelante con todas sus fuerzas, hasta que las cuerdas casi no la dejaban respirar— ¡me estás mintiendo!… ¡Es imposible!… ¡él no puede…!
Las palabras se le quedaron atoradas en la garganta, mezcladas con rabia y miedo, entre no querer creer