Mundo ficciónIniciar sesiónLo vi ponerse pálido, como si la sangre se le congelara en las venas
—Esos niños que tanto defendías, esos niños que tanto protegías, que tanto ponías en mi contra, que dejaste que hicieran lo que quisieran conmigo, que les diste todo lo que pedían… —cada palabra era un golpe directo— esos niños que convertiste en reyes en mi propia casa… ¡son solo unos bastardos!—¿Ves lo hermoso que es? —susurré, sonriendo con malicia— intentaste verme la cara… y te la vieron a ti también<






