Mundo ficciónIniciar sesiónLos primeros dos días lo ignoré…
Fue lo único que me salió… La única forma de mantener la cordura… Abría los ojos, veía el techo blanco perfecto, la cama enorme, las sábanas de seda… y me quedaba quieta, inmóvil, mirando a cualquier parte menos a él… evitando su mirada, su presencia, su asqueroso aliento…
Las empleadas venían en silencio, como fantasmas, casi sin mirarme directamente… Me trataban como si fuera de cristal… Todo bandejas de plata y vasos de cristal… Me dejaban rop







