Todo el mundo estaba metido en su propio universo, Martín conversaba con unos hombres trajeados, serio, elegante, ocultando esa tensión que solo yo sabía leerle, mis suegros estaban en una esquina dando órdenes con la mirada como siempre y los invitados… bueno, se notaba a kilómetros que algo no les gustaba
Qué desastre
Empece a bajar un escalón, luego otro, lenta, segura, recta, cada paso haciendo sonar mis tacones.
Cuando llegué al último escalón escuché los murmullos molestos de algunas seño