Ni bien puso un pie fuera de la casa, Martín fue directo hacia Raúl…
—¿Ya diste con el paradero de Leandro?…
—Aún no, señor… —respondió Raúl— pero estamos cerca de encontrarlo, se lo ha visto rondando por la escuela de los niños, aunque no se deja ver…
Martín sacó un cigarrillo, lo giró entre los dedos sin encenderlo, mirando a la nada, perdido en sus propios planes…
—Ya que les importan tanto esos niños… —murmuró, y luego lo miró de frente— les voy a dar un regalo… llévalos al centro San Lázar