Sigo avanzando hasta llegar a mi habitación. De inmediato le agradezco a Patricia con una frase seca y educada, entro y cierro con pestillo.
Jasman se acurruca detrás de mí.
—Hora de bañarte —le digo—. ¿Sabes hacerlo solo o necesitas ayuda?
Se encoge de hombros y afirma con la cabeza. No entiendo lo que quiere decir, lo que sí me queda claro es lo afectado que está con toda esta situación.
—Ok. Yo te ayudo.
Lo guío hacia el cuarto de baño. Mientras abro el agua tibia, él obedece sin pro