VALERIE
Las manos de Zade me tapan los oídos mientras el ruido agudo y ensordecedor parece que me va a destrozar la cabeza. Sus manos alivian el dolor, pero es insoportable y me dificulta la respiración.
¡¿Y sus oídos?!
Me doy la vuelta y estoy a punto de taparle los oídos cuando él sacude la cabeza, con la mirada fija al frente. No parece afectado, o al menos lo soporta muy bien.
¿Cómo?
‘¿Estás bien?’, pregunto a través del vínculo mental, con el corazón acelerado.
‘Sí. Mantente alerta. N