ZADE
“¡Mierda, Zade!”, jadea Valerie y yo aprieto mi mano alrededor de su garganta, embistiéndola, pasando mis ojos por las marcas que he dejado sobre su pequeño y sensual cuerpo. Mordiscos de amor y moretones pintan el suave lienzo de su cuerpo perfectamente esculpido.
Ella jadea, mordiéndose el labio mientras embisto con fuerza dentro de ella. Gime debajo de mí y sé que está sintiendo dolor y placer combinados. Después de verla con ese vestidito atractivo, no ha habido nada que haya querido