“No, lo sé, es solo que no te lo tomes como algo personal. Puedo hacer que te instales en otro lugar si lo prefieres, yo solo…”.
“Estoy bien, querida Luna, pero probablemente sea mi orgullo. No me quedaré donde no me quieren y no quiero que le digas nada a tu hermano. Por favor”.
Ella frunce el ceño, asiente y nos quedamos en silencio. “Quería preguntarte sobre tus cicatrices... ¿cómo las obtuviste?”, pregunta.
Sonrío con ironía, mirando mis brazos. “En las cuevas cuando íbamos a atacar y Seb