ADRIANA
El aroma de esta casa es adictivo, hasta incluso seductor. Trae consigo una calma y una calidez que nunca antes había sentido. Nunca había dormido cómodamente, que yo recuerde. Incluso cuando eramos Ada y yo juntas y me acurrucaba con ella para mantenernos calientes, yo nunca estaba relajada. No podía estarlo, siempre estaba alerta, por si acaso sucedía algo.
Aquí, en esta manada extranjera, he dormido más que nunca, y sé a ciencia cierta que no es solo por la comodidad de la cama. Est