“Tal vez no quieras enojar al gemelo de Zaia, King. ¿Pensé que ella estaba agotada?”, le recuerda Atticus.
Parece que las tornas han cambiado.
Sebastián lo fulmina con la mirada. Atticus le devuelve la mirada antes de que ambos se den vuelta y me fulminen con la mirada. Resisto la tentación de poner los ojos en blanco y sacar un cigarrillo. Este va a ser un día muy largo…
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Las mujeres regresan poco después y Zaia sonríe, mirándonos a los tres. Atticus camina de un lado a otro delante de las p