ZADE
Ella se aleja, sus caderas moviéndose ligeramente, su trasero llamando mi atención, y el instinto primario de reclamarla en todos los sentidos posibles ruge dentro de mí. La quiero… para reclamarla, cogerla, poseerla y...
Arruinarla.
Ella no se da cuenta de lo difícil que me está haciendo controlarme ahora mismo...
“Se fue, deja de mirar”, gruñe Atticus.
Sonrío sin humor, reclinándome en mi asiento. Ella ya me ha dejado con una semi erección y un hambre que solo su dulce y apretado coñ