Mierda, ella es guapa…
“Hmm. Entonces me alegro de que no estés sola aquí”.
“¿La conoces?”, pregunta ella con curiosidad, ahora girándose hacia mí. Su rodilla roza la mía y trato de no concentrarme en eso.
“La he conocido”, digo.
Ambos la conocemos, pero no planeo ser yo quien le dé esa noticia.
Ella entrecierra los ojos, la sospecha en ellos.
“¿Quién es ella?”.
“No me corresponde decirlo, pero si quieres saberlo, puedo decírtelo”, digo en voz baja, preguntándome si no debería haberlo men