ZAIA
Corro hacia Atticus y Valerie, mi corazón latiendo violentamente. “¡Valerie!”.
“Ella está bien”, gruñe Atticus, pero puedo ver que está enojado. Su voz está tensa y tiembla de rabia.
Aunque él me ha tranquilizado, sigo corriendo.
“Es una pena que hayas sobrevivido a ese ataque… no te preocupes, esta vez acabaré con ella como es debido”, se burla Gaultier, haciendo que mis ojos brillen.
“Púdrete”, espeta Valerie.
“Si quieres”.
El gruñido de Atticus me llega justo cuando Sebastián me a