“Siento mucho llegar tarde, todos los regalos fueron llevados para ser revisados antes de que me permitieran entrar y eran tantos…”, dice ella, retorciéndose la mano ante las bolsas que acaba de colocar en el suelo.
"Mamá, ¿qué estás haciendo aquí?", pregunta Sebastián, frunciendo ligeramente el ceño.
“Me invitó mi nuera, ¡no es asunto tuyo! ¿Dónde están ahora mis nietos?”, dice, mirando a los niños. Sus ojos se llenan de lágrimas mientras corre y toma sus rostros. “Dios mío… oh Dios, es un