La escucho, sin cuestionarla sobre nada. Aunque varias de las personas presentes le hacen preguntas de vez en cuando, estoy esperando a que termine.
Ella es una buena actriz, ya está llorando, meciéndose en su silla y frotándose la barriga.
"¿Has terminado?", pregunto.
“S-sí…”, dice mientras le hago un gesto a uno de los guardias para que le pase un pañuelo.
Una vez que el silencio se apodera de la habitación, me inclino hacia delante en mi asiento.
“¿Y en tu tiempo de encierro ni siquiera