ZAIA
¡Ay, carajo!
El placer estalla a través de mí cuando él agarra mis senos y los masajea sensualmente. Mi coño se aprieta de necesidad.
Oh, él siempre ha sido tan bueno con sus manos… pero sus masajes… su tacto… tan condenadamente bueno…
He extrañado esto...
Jadeo cuando él amasa mis senos, sus ásperos dedos rozando mis pezones endurecidos, y arqueo la espalda, sacudida tras sacudida de placer corriendo a través de mí.
Puedo sentir su duro miembro presionando contra mi trasero, la tela