El golpe de la verdad aún resonaba en mi estómago, una punzada fría que se mezclaba con la rabia y la decepción. Leonardo, el hombre que me había besado con tanta pasión, el que me había prometido un futuro, era un manipulador, un mentiroso, un cobarde. La revelación de Inés había destrozado cualquier ilusión que pudiera haber albergado, dejando al descubierto la cruel realidad de mi matrimonio.
Me senté en mi escritorio, con la mirada perdida en los documentos, pero mi mente era un torbellino