¿A qué se refiere, milord? — preguntó un poco confundido el hombre.
Carl le indicó que tomara asiento en una de las sillas que estaban en frente de él.
—La condesa — dijo cuándo su fiel hombre tomó asiento por fin — ¿Con que frecuencia sale de la mansión? ¿Cuántos hombres la han visitado desde mi ausencia? ¿Cuándo le duró el luto?
Alfred no lograba comprender, en lo único que prestaba atención era en las preguntas que su amo le formulaba y en la inmensa cicatriz que tenía en la mejilla.
¿Quién